Cuando hablo de lo que pienso y quiero.


En un  lugar donde predomina el individualismo, si eso es cierto no seré tan hipócrita para decir lo contrario.Cada quien vive con sus propios conflictos, sin lograr a veces esa “confianza” que intentas mostrar hacia los demás, no pretendo tampoco fingir, me conozco y se cuáles son mis debilidades.

Quizás por los pocos matices de sensibilidad que se tiene o la falta de tino en las palabras (hablo de mi), señalando de vez en cuando el cuestionamiento de mis propios “porqués”, me cuesta tener un poco de continuidad y es porque por momentos opto por salirme por la tangente (vuelvo a repetir).
Algo que detesto es la palabra “conocido”, no puedo justificar su uso tampoco.

De vez en cuando uso las palabras que no siempre uso, otras veces tan solo las repito y con el mismo tono. No quiero hacer de esto un diario, primero porque no me gusta.Escribir tú día a día que solo te concierne a ti, pero dudo un poco al leer a Mario Benedetti más adelante quizás. Por ahora solo me gusta escribir lo que a veces se me ocurre, lo que recuerdo al escuchar a alguien, una canción o describir esos pequeños momentos únicos que observas o que sientes al recordar a alguien, cosas simples pero que yo las encuentro importantes. Recuerdos que si valdrían la pena anotarlos, frases que se te ocurren en cualquier lugar y los anotas en el celular como “borrador”.

Ahora lo que vale para mi es el “estar” en el momento exacto, el “decir” quizás no palabras tan claras o con exactitud, pero son dos cosas que las encuentro importantes a tal punto que no sé cómo expresar mis ideas claramente.
Algunas ocasiones ¿Qué necesidad? De hacer las aclaraciones, pero lo hago aunque sea por las puras.
No les ha pasado? Que algunas veces no saben que es lo que están echando de menos?O cuando alguien llora frente a ti… me siento tan indefensa y, además torpe. Me desespero y no sé cómo ayudar. De pronto solo por impulso y ternura sientes que solo el actuar naturalmente son las mejores palabras.
A partir de ahí comienzo a hablar atropelladamente... impulsada por mi deseo de franqueza, intentando ayudar.





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